Los motorreductores en carcasa de aluminio inyectado responden a la demanda de equipos más ligeros, compactos y con menos mantenimiento en manutención, packaging y maquinaria OEM.
La automatización de almacenes, centros de distribución y líneas de envasado ha cambiado lo que la industria exige a sus accionamientos mecánicos. Ya no basta con transmitir potencia de forma fiable: Las empresas buscan equipos que pesen menos, ocupen menos espacio, se instalen con rapidez y apenas requieran intervenciones durante su vida útil. En ese contexto, los fabricantes y distribuidores especializados en transmisión de potencia han ampliado su oferta con gamas de motorreductores cuya carcasa se fabrica en aluminio inyectado.
Un material pensado para estructuras ligeras
La principal diferencia frente a las ejecuciones tradicionales en fundición está en el peso. Al fabricar en aluminio no solo la carcasa, sino también las patas y las bridas de entrada y salida, el conjunto resulta notablemente más ligero. Para el cliente industrial esto se traduce en una manipulación más sencilla, montajes más rápidos y la posibilidad de instalar los equipos en bastidores ligeros o en puntos elevados de la línea, algo cada vez más habitual en la intralogística moderna.
El material aporta, además, un comportamiento favorable frente a la corrosión. Esta cualidad resulta especialmente útil en entornos húmedos o sometidos a limpiezas frecuentes, como los del sector alimentario, sobre todo cuando el reductor se acopla a motores con carcasa de aluminio extruido y altos grados de protección.
Mantenimiento mínimo y menos paradas
Uno de los argumentos con más peso económico es la lubricación. Estos equipos se entregan con aceite sintético permanente de viscosidad 320, lo que permite montarlos en cualquier posición y, en condiciones de trabajo estándar, prescindir de los cambios de aceite. Para una planta, eliminar esa tarea supone reducir costes de mantenimiento y, sobre todo, evitar paradas de producción no planificadas, uno de los factores que más penalizan la rentabilidad de una instalación automatizada.
Una gama modular para cada aplicación
La oferta de accionamientos mecánicos en aluminio se articula en varias familias complementarias. Los motorreductores coaxiales, con engranajes cilíndricos helicoidales, mantienen las dimensiones más extendidas del mercado, lo que facilita su integración en cintas transportadoras, caminos de rodillos, máquinas de embalaje y proyectos de automatización ligera.
Para quienes necesitan fijar el reductor directamente sobre el eje de la máquina, los motorreductores ortogonales incorporan eje hueco y brazo de reacción. Este montaje pendular evita la necesidad de bancada y resulta idóneo para transportadores de cadena, cintas y tornillos sinfín.
La gama se completa con una etapa de preengrane, también en aluminio, dirigida a transportadores rápidos y al accionamiento de rodillos. Combinada con los reductores ortogonales, permite alcanzar grandes relaciones de reducción sin renunciar a la compacidad, una necesidad típica de mesas indexadoras y pequeños elevadores.
¿Qué ventajas ofrecen los accionamientos mecánicos con carcasa de aluminio?
Los accionamientos mecánicos con carcasa de aluminio inyectado ofrecen tres ventajas principales frente a los fabricados en fundición. La primera es la reducción de peso, ya que carcasa, patas y bridas se producen en aluminio, lo que simplifica la manipulación, acelera la instalación y permite montarlos en estructuras ligeras o en altura. La segunda es su buena resistencia a la corrosión, útil en ambientes húmedos o con lavados frecuentes, especialmente si se combinan con motores de aluminio extruido y alto grado de protección. La tercera es el bajo mantenimiento: al suministrarse con lubricación sintética permanente, pueden instalarse en cualquier posición y, en condiciones estándar, no requieren cambios de aceite. Por ello se utilizan sobre todo en cintas transportadoras, transportadores de cadena, sinfines, pequeños elevadores y maquinaria OEM ligera.


