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Cómo elegir el aceite adecuado para tu coche

El aceite del motor es una pieza más del conjunto y es de vital importancia para garantizar la refrigeración y contener el consumo de combustible.

El motor de un coche se compone de miles de piezas y gran parte de ellas se exponen a un continuo rozamiento. Para proteger y facilitar su funcionamiento los lubricantes de automoción se interponen a ese rozamiento.

Otra función principal del aceite es que, a la circular de forma constante por todas las partes móviles de la mecánica, ayuda a evacuar el calor generado en su funcionamiento, además de asegurar la eficiencia manteniendo unos correctos niveles de consumo.

Además, al circular por sus conductos internos, limpia el coche de impurezas. 

Tipos de aceite

A diferencia de los desengrasantes industriales, existen tres tipos de aceites para motor que se diferencian básicamente en su composición:

  • Mineral. Se extrae directamente del refinado del petróleo, es el más económico y se utiliza sobre todo en vehículos antiguos o que tienen muchos kilómetros, y cumple sobre todo funciones de protección. Su principal inconveniente es que se degrada antes que los otros y habrá que cambiarlo más frecuentemente.
  • Sintético. Su fabricación se realiza mediante procesos químicos y se adapta a un mayor número de vehículos y exigencias. Es el más caro, pero también el que mantiene durante más tiempo sus cualidades, lo que permite dilatar más los cambios de aceite.
  • Semisintético. Se obtiene mezclando aceites minerales con sintéticos. Resulta más económico que el sintético, pero conserva gran parte de sus ventajas de protección al motor y durabilidad, consiguiendo el compromiso más equilibrado entre precio y calidad.

¿Cuál debe llevar mi coche?

Lo ideal es recurrir al aceite recomendado por el fabricante del vehículo y, en todo caso, un que cumpla las mismas características.

Otra precaución aconsejable es no mezclar diferentes aceites, porque al juntarlos pueden perder sus propiedades. Esto puede ocurrir incluso al rellenar el cárter con un aceite sin usar (pero ya viejo) para reestablecer el nivel adecuado: cuando el envase se abre, con el tiempo el producto se descompone por oxidación.

En resumen, es importante no escatimar en gastos, recurriendo a aceites de baja calidad o alargando los periodos indicados por el fabricante del vehículo para cambiarlo. A la larga será el motor el que lo sufra y las consecuencias pueden ser bastante más onerosas.

Fuente: Motor El País

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